JURO DECIR LA VERDAD por Rosa Lacava
@ 2007-12-29 - 02:50:34 pmPROLOGO por Enrique Medina
Las diversas significaciones de este libro, más allá de lo que pueda entenderse,valorar o rechazar como texto autobiográfico, agrega, sin medias tintas, un nuevo y muy estimable aporte al caleidoscopio de crónicas, declaraciones, leyendas,testimonios fracasos dignos y de los otros, críticas que, habitualmente, se hacen sobre el tema de los menores encerrados. Es bien sabido que formalmente estos claustros se los denomina con mucho tacto y disimulo, asépticamente digamos, "asilos", "hogares", "escuelas","institutos y una larga ristra de amabilidades que esconden el concreto y despiadado embretamientode los menores abandonados en reformatorios y correccionales que no sólo no reforman ni corrigen sino que son crueles antesalas de infiernos posteriores. Acostumbrada la sociedad a generalizar, ha sido un lugar común el facilismo de la acusación señalando ipiadosamente con estigmas a todas las criaturas que no han tenido la suerte de un hogar formalmente constituido. Quizas no hace falta decir que hay diferencias entre los menores que se albergan en esos lugares,insistiendo que posiblemente haya algunos que pr tendencias o inclinaciones se decidan por los caminos más cuestionados y otros, fortalecidos por espíritus más aptos, desdigan la insultante idea de que todo aquel que ha pasado por esa cuevas con patios pueda ser calificado sin atenuantes como delincuente precoz; pero sí es necesario apuntar que el hacinamiento fomenta climas dirigidos que estimulan, amparan, protegen y garantizan la creación de submundos marginales que complican hasta la dificultad absoluta el control de los internos.
Por supuesto, aquellos que van a parar al hoyo del dolor más desesperado, por debilidades o malentendidos, no siempre pueden elegir su senda; y sin duda son los menos. Esto, se supone que lo sabe todo el mundo, pero igual conviene indicarlo para evitar la ligereza de algunos pensamientos maniqueos.
